Solo son simples cuentos...

jueves, 15 de septiembre de 2011

Realidad hecha sueño...

Vagabundo de sueños con esperanza de llegar a la realidad, fue lo primero que se le ocurrió al escribano en su intento de narrar una nueva historia. Llegaba a casa contento, con un dulce sabor a tranquilidad que se hizo extrañar por un largo periodo, sin embargo, descubrió que ese encaprichado recuerdo estaba aún presente.

Caminaba a su lado contándole historias de viajes, de comidas, de gustos, mascotas, cualquier cosa que se le ocurriese pero siempre con el objetivo de hacerla reír, de robarle una sonrisa que endulzaba su ánimo y tranquilizaba su espíritu. Pasó un rato agradable a su lado, fue al caminar sólo cuando se le presentó un recuerdo inesperado, el rostro sonriente de aquella mujer dueña de sus ilusiones y fantasías hacia ya un tiempo se hizo presente. Sus ojos, sus labios, el sonido de su risa, esa timidez que la endulzaba, todo ese conjunto de elementos que lo cautivaron estaban a su lado una vez mas. Fue una sensación tranquilizante que no hizo mas que regalarle un poco de tranquilidad y sacarle tal vez una sonrisa. 

De pronto despertó y secándose el sudor de la frente fue por un baso con agua. Lo bebió todo, se cambió y salió con la idea de comprar unas cervezas y unos cigarros. Salió, tomo un taxi y llegó. Ya en la tienda buscó lo que quería, lo pago y salió. A unos pasos vio a una galante fémina que lo miraba con unos ojos hechiceros, grandes y de un color verde que nunca había visto. Se acercó con paso seguro hacia donde estaba ella, sacó su encendedor y prendió un cigarrillo, la miró y quedo maravillado por tan penetrante mirada. Se saludaron y conversaron sobre lo poco que había para hacer ese día y de las ganas que tenían ambos por una noche llena de emociones. 
Como si se conocieran de toda la vida tomaron un taxi y se marcharon. El escribidor llegaba  a su morada con una acompañante deslumbrante, tomaron unos tragos y conversaban de todo, de pronto en un arranque de locura la mujer lo tomó fuertemente de las manos, suavemente las pasaba alrededor de todo su ser, y él aprovechaba para explorar cada rincón de tan increíble cuerpo, con su corazón latiendo a mil por hora, trataba de controlar la ansiedad que lo agobiaba y lo impulsaba a abalanzarse sobre ella y arrancarle su vestido para hacerla suya. Fue paciente y dejó que ella tome las riendas, sabía que sería premiado mas adelante. Fue una noche excelente, placentera, llena de emociones y sensaciones que excitaban a los dos, al terminar se despidieron como viejos amigos y vio como esa deslumbrante figura se marchaba por la puerta. 

Tomó una ducha y fresco ya sacó una cerveza, prendió un cigarrillo, se sentó en su sofá, prendió su televisor y se quedó pensando en los placeres de los que era amo y señor. Volvió hacia la cómoda y alzó el retrato, le dio un beso de buenas noches y regresó a la realidad. 

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